EL CLIENTE TURÍSTICO Y LA CALIDAD TOTAL.
El sector turístico y especialmente el español, ha venido sometiéndose a la competencia de su mercado, basándose, principalmente, en la guerra de precios.
Hoy día, ya es prácticamente imposible llevarlo a cabo, si realmente, se quiere sobrevivir en un mercado que cada día, presenta mayor competencia y exigencia de calidad hacia el cliente. En definitíva y ya lo hemos dicho anteriormente en nuestros artículos, la técnica CWQC o técnica llamada CALIDAD TOTAL, también se ha impuesto en este sector.
Así, la relación PRECIO/CALIDAD/RENTABILIDAD, es imprescindible mantenerla si, realmente, se quiere sobrevivir en el futuro en este sector. El equilibrio que debe existir entre estas tres variables, es fundamental para ello. En consecuencia la técnica antes mencionada es un medio al que no se puede renunciar en la gestión empresarial del sector turístico y hotelero.
Por consiguiente, los empresarios del sector turístico y hotelero, deben ser los auténticos promotores, como lo deben ser en los demás sectores productivos y de servicios, de IMPLANTAR LA CALIDAD TOTAL, en sus empresas turísticas, hosteleras y hoteleras, especialmente, aquellas cadenas hoteleras importantes que están extendídas por el Mundo, tal como lo viene haciendo con gran exito, desde hace tiempo, la cadena SOL-MELIA.
Desde luego esta implantación, tiene como objetivo principal, la atención al cliente, su contacto directo con él, conseguir su plena satisfacción, de ello, hemos hablado en nuestro artículo publicado en PFE-CONSULTORES .
En consecuencia, es el empresariado turístico el que debe diseñar una oferta capaz de competir con destinos más baratos para fijar, de esta manera, la competitividad, no en el precio, sino en la CALIDAD.
El proceso de transformación de este sector turístico, siempre a cargo del empresariado, debe estar orientado a lo ya indicado anteriormente LA CALIDAD TOTAL.
Por tanto, la CALIDAD no se copia, por el contrario, se genera en cada empresa, en cada organización, abarcando así, cada establecimiento hotelero o turístico, cada empresa turística cada zona turística, cada nación turística.
Conforme a estos planteamientos, se ve, claramente, que existe la necesidad de tener una definición clara y concreta de la oferta turística que se puede dar al mercado en función de la demanda que exista, pero quizás, nos encontremos en un bucle sin salida. Porque si no hay oferta poca demanda se creará, sobre todo al iniciarse en el sector, tal cuál es el caso, por ejemplo, de Venezuela, (donde sólo es conocida por su llamada "Islas Margarita"), pero no, por lo que es propiamente territorio continental venezolano. Por consiguiente, es necesario, general una oferta que cree una demanda inicial, que luego será la demanda la que vaya generando la oferta.